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Primer caso de gusano barrenador en EE. UU. pone el foco sobre el contrabando de ganado en México

El primer caso del parásito conocido como gusano barrenador detectado en ganado en Estados Unidos pone de relieve las consecuencias que sigue teniendo el contrabando de ganado desde Centroamérica hacia México.

El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (Animal and Plant Health Inspection Service, APHIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (United States Department of Agriculture, USDA) confirmó el caso el 3 de junio.

Las autoridades sanitarias informaron que el parásito del gusano barrenador del Nuevo Mundo fue detectado en la zona umbilical de un ternero de tres semanas de edad en el condado de Zavala, ubicado en el sur de Texas, entre San Antonio y la ciudad fronteriza de Eagle Pass, en la frontera con México.

Tras el anuncio, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, afirmó que el USDA y las autoridades sanitarias de animales de Texas estaban tomando “medidas inmediatas para contener y erradicar” el gusano barrenador del área. Entre otras acciones, establecieron una zona de cuarentena de 20 kilómetros alrededor del rancho afectado y liberaron millones de moscas estériles del gusano barrenador.

Según el USDA, la denominada “técnica del insecto estéril”, que consiste en liberar insectos macho estériles para que se apareen con hembras silvestres, es el único método eficaz para erradicar al gusano barrenador.

Esta estrategia se utilizó para eliminar el parásito en 1966 y nuevamente en 2017 durante un pequeño brote en Florida. Su eficacia radica en que las hembras adultas solo se aparean una vez, lo que impide la propagación de la plaga.

Del contrabando de ganado a una crisis de salud animal

Cada año, decenas de miles de cabezas de ganado son criadas ilegalmente en reservas naturales protegidas de Nicaragua, Honduras y Guatemala. Según investigaciones de campo de InSight Crime, una gran parte de estos animales es posteriormente introducida de contrabando en México a través de pasos fronterizos irregulares para satisfacer la demanda interna del país. Algunas de esas reses terminan convertidas en carne procesada que se mezcla con exportaciones destinadas a mercados internacionales, incluido Estados Unidos.

Esta dinámica dificulta cada vez más la identificación y contención de parásitos como el gusano barrenador del Nuevo Mundo. Tras ser detectado por primera vez en un rancho cercano a la frontera entre México y Guatemala a finales de 2024, el parásito se propagó hacia el norte hasta alcanzar la frontera entre Estados Unidos y México, y finalmente ingresar a territorio estadounidense.

En teoría, el ganado debe proceder de ranchos certificados, contar con vacunas y certificados sanitarios válidos, y portar aretes de identificación que permitan rastrear su recorrido desde el nacimiento hasta el sacrificio. En la práctica, el comercio de ganado de contrabando en México se ve facilitado por la falta de trazabilidad, la falsificación de documentos sanitarios y un próspero mercado negro de aretes de identificación. Esto también permite a las empresas cárnicas alegar desconocimiento en caso de que surjan problemas relacionados con el ganado que han comprado o la carne que han exportado.

VEA TAMBIÉN: Cómo los aretes del mercado negro facilitan el contrabando de ganado

Aunque la documentación sanitaria oficial puede falsificarse fácilmente mediante el soborno a veterinarios, los aretes contienen códigos específicos que registran a los animales en una base de datos gubernamental. Por esta razón, los contrabandistas buscan a miembros corruptos de asociaciones ganaderas locales que venden los aretes que reciben legalmente. Se trata de un negocio lucrativo: los aretes vendidos en el mercado negro pueden alcanzar precios hasta diez veces superiores al valor legal, de aproximadamente US$2,50.

Una vez obtenidos ilegalmente los documentos oficiales y los aretes, el ganado es “lavado” e incorporado formalmente al sistema mexicano, eliminando cualquier rastro de su verdadero origen en Centroamérica. Ganaderos que desconocen este proceso compran luego los animales para venderlos a empresas cárnicas que abastecen el mercado interno mexicano o exportan a mercados internacionales como Estados Unidos.

Fuente: InSight Crime

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