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Alertan de un posible Súper El Niño en 2026

La comunidad científica internacional observa con creciente atención el aumento acelerado de la temperatura de los océanos, un comportamiento que apunta a la posible llegada de un episodio de “Súper El Niño” durante 2026. De acuerdo con modelos climáticos citados por Meteored, existe una probabilidad superior al 80% de que el fenómeno se consolide en el segundo semestre del año, con anomalías térmicas que podrían superar los 2 °C en la región 3.4 del Pacífico, un umbral asociado a eventos de fuerte o muy fuerte intensidad.

Este escenario situaría al sistema climático en niveles comparables a los episodios más extremos registrados en las últimas tres décadas. La preocupación no solo se centra en la magnitud del calentamiento oceánico, sino en su capacidad para alterar de forma significativa los patrones atmosféricos a escala global.

En el caso de Chile, las proyecciones apuntan a cambios relevantes en la dinámica de los sistemas frontales durante la temporada invernal. En episodios de características similares, las precipitaciones en la zona central han aumentado entre un 20% y un 40%, lo que podría contribuir parcialmente a aliviar el prolongado déficit hídrico acumulado en los últimos años. Sin embargo, los especialistas advierten que este beneficio potencial viene acompañado de riesgos importantes.

Uno de los principales focos de preocupación es el ascenso de la isoterma cero, que tiende a situarse a mayor altitud en este tipo de eventos. Esta condición incrementa la probabilidad de lluvias en zonas donde normalmente nieva, elevando el riesgo de inundaciones y aluviones en sectores precordilleranos.

De cara a la primavera, los modelos anticipan un aumento de las temperaturas extremas, con olas de calor más frecuentes e intensas. En los valles interiores de las regiones de Valparaíso y Metropolitana, los registros podrían superar de forma recurrente los 33°C. Este incremento térmico no se limitaría a la atmósfera, sino que también afectaría al océano, donde se estima un alza de entre 1 °C y 1,5 °C en la temperatura superficial frente a las costas chilenas.

El conjunto de estas proyecciones dibuja un escenario de alta variabilidad climática, que obliga a mantener una vigilancia constante ante posibles impactos en infraestructura, recursos hídricos y actividades productivas.

Fuente: frutasdechile.cl

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