Presencia de plaguicidas en miel y cera de abejas

Las abejas melíferas (Apis mellifera L.) son insectos polinizadores que desempeñan un papel importante en la actividad agropecuaria y la seguridad alimentaria. A nivel mundial, polinizan más del 75 % de los cultivos alimentarios y, del 60-90 % de las plantas silvestres, dependen directa o indirectamente para su propagación y multiplicación, de esta manera se asegura la biodiversidad de los ecosistemas y la producción de alimentos como frutas, verduras y frutos secos. Por tanto, las abejas son esenciales por el papel que desempeñan como polinizadores para la seguridad alimentaria y la biodiversidad de los ecosistemas.
Como actividad apícola, no solo se produce la miel, también, se pueden obtener otros productos como polen, jalea real, cera, propóleos y apitoxina, así mismo, es de importancia económica por los ingresos que se generan, además de ser una actividad con alto impacto social. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución en la población de abejas debido a diversos factores, como los efectos ocasionados por el cambio climático, la presencia de plagas, enfermedades y el uso indiscriminado de plaguicidas.

Estos últimos, pueden llegar a los productos de la colmena a través de dos principales vías: vía indirecta, se refiere al transporte de sustancias tóxicas por parte de las abejas pecoreadoras al recolectar néctar, polen, agua y resinas. Vía directa, considerada la más importante, implica la contaminación de los productos apícolas con acaricidas, antibióticos y plaguicidas volátiles, principalmente como resultado de las prácticas apícolas.
La exposición a dosis subletales o concentraciones bajas de plaguicidas puede afectar el comportamiento de la abeja, el aprendizaje, la memoria, reducción de la longevidad, entre otros efectos. Los residuos de plaguicidas pueden acumularse en el pan de abeja o polen almacenado, miel y cera, presentándose en esta última, la capacidad de almacenamiento residual. Por tanto, de un panal contaminado, los residuos pueden transferirse a la miel almacenada, presentando un riesgo para los consumidores.

A nivel mundial se han presentado casos sobre la presencia de plaguicidas en productos de la colmena y México no es excepción. Debido a la falta de información sobre la contaminación de los productos de la colmena en la región, se realizó un estudio para identificar y cuantificar la presencia de plaguicidas en miel y cera provenientes de colonias de abejas de la Península de Yucatán. Para ello, en los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, se recolectaron muestras de miel y cera de apiarios cerca de áreas que no han experimentado cambios significativos debido a actividades humanas o perturbaciones naturales; estas zonas presentan una cubierta vegetal con estructura y composición florística representativa del tipo de selva de la región y áreas donde la vegetación natural ha sido modificada o alterada por factores humanos o naturales, para el establecimiento de plantaciones frutícolas y cultivos agrícolas.
De acuerdo a los resultados obtenidos se encontraron plaguicidas tanto de uso agrícola y de uso en la colmena como el caso del acaricida coumafós; la cera de abejas presentó la mayor diversidad y cantidad encontrando ocho insecticidas, dos fungicidas y un acaricida (todos en bajas concentraciones). En comparación con la miel, donde se encontró un insecticida y un fungicida, estos de igual manera en bajas concentraciones y a nivel trazas o cantidades no cuantificables. Esta diferencia podría atribuirse a la naturaleza hidrofóbica de la mayoría de los plaguicidas, que les confiere alta estabilidad y facilita su transferencia a la cera; así como también las prácticas de manejo inadecuadas, como el reciclaje de cera, la permanencia prolongada de panales en las colmenas y el uso de productos químicos no autorizados aplicados a la colmena, los cuales podrían contribuir a la acumulación de estos compuestos.

Debido a que se encontró la presencia de algunos plaguicidas en la miel y cera, no se descarta la posibilidad de encontrar mayor cantidad y diversidad, por tanto, es crucial continuar el monitoreo de la presencia de plaguicidas en los productos de la colmena, ampliando el área de estudio y el número de muestras. Se recomienda realizar muestreos en diferentes épocas del año para determinar si la cantidad y diversidad de plaguicidas encontradas están relacionadas con las actividades agrícolas.
La presente información se originó del proyecto “1311935685 Presencia de plaguicidas en miel, polen y cera de colonias de abejas en la Península de Yucatán” financiando por el INIFAP.

Agradecimientos
A los apicultores de los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo por las facilidades para recolectar las muestras y al equipo de trabajo M.C. Jorge A. Vivas Rodríguez y al Dr. Daniel Dzul Uuh por todo el apoyo otorgado.
La publicación completa se puede consultar en el siguiente enlace: https://doi.org/10.22319/rmcp.v16i3.6767
Mayor información
Dra. Azucena Vargas Valero
CIRSE C.E. Edzná




