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La enfermedad de Newcastle gana terreno en Europa y enciende alertas sanitarias en el sector avícola

La propagación de la enfermedad de Newcastle continúa extendiéndose por Europa, con un aumento sostenido de brotes tanto en granjas comerciales como no comerciales, según un informe del Department for Environment, Food & Rural Affairs (Defra).

Desde mediados de 2025 y hasta finales de enero de 2026, Polonia notificó 66 nuevos brotes en explotaciones avícolas, consolidándose como el país más afectado. La enfermedad también fue detectada en Eslovaquia, con un brote registrado en diciembre en una pequeña granja, mientras que España confirmó su primer caso alrededor de Navidad en una explotación de pollos de engorde en la Comunidad Valenciana, con 15.000 aves. Desde entonces, los casos en territorio español han aumentado hasta cinco.

Otros países como Bulgaria y Macedonia del Norte reportaron brotes aislados durante el verano de 2025, lo que confirma una dispersión geográfica cada vez mayor del virus.

Especial preocupación generan los brotes en granjas no comerciales. De acuerdo con el Sistema de Información sobre Enfermedades Animales (ADI), el número de focos en este tipo de explotaciones en Europa oriental pasó de siete en septiembre y octubre a 40 en diciembre de 2025. Polonia concentró 28 brotes en diciembre y 20 en noviembre, mientras que Letonia, la República Checa y Eslovaquia también notificaron casos en granjas de traspatio a finales del año pasado. En las primeras semanas de 2026, la tendencia se mantiene, con nuevos brotes reportados en la República Checa y Polonia.

Ante este escenario, Reino Unido mantiene estrictas medidas de regionalización sanitaria que limitan la importación de aves vivas y productos avícolas procedentes de zonas con restricciones por enfermedad. Defra señala que muchos brotes se concentran en granjas de engorde, donde la vacunación no siempre se aplica de forma sistemática debido a la alta rotación y corta vida productiva de las aves.

Asimismo, las autoridades británicas advierten que las detecciones recientes en España elevan el riesgo sanitario de cara a la primavera, cuando numerosas especies de aves silvestres migran hacia el norte. Aunque el riesgo general para la avicultura británica sigue considerándose bajo, este ha aumentado dentro de ese rango, por lo que se recomienda reforzar la vigilancia, mejorar las medidas de bioseguridad y valorar la vacunación de los rebaños.


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