| Heliostar Metals está capitalizando un ambiente regulatorio más pragmático en la administración de Claudia Sheinbaum para reactivar operaciones detenidas en México, lo que impulsa sus planes de crecimiento en Sonora, Durango y Guerrero.
Los permisos recientes permiten reiniciar La Colorada, que operaba solo con lixiviación residual y stocks de baja ley, y retomar minería en San Agustín??. El gerente general de Heliostar La Colorada, Manuel Encinas, dijo en entrevista con BNamericas que la empresa proyecta reabrir el tajo Veta Madre en La Colorada en 1T26, con potencial de 45.000oz al año, mientras que San Agustín recibió luz verde para ampliar su tajo próximamente, con potencial para minar 2,5 millones de toneladas anuales.El nuevo impulso regulatorio también destrabó la reingeniería del proyecto Ana Paula, en Guerrero, cuyo diseño pasó de cielo abierto a subterráneo y cuya construcción e inicio de producción se proyectan para 2027–2028. Con estos avances, la minera canadiense prevé un salto de 30.000–40.000oz en 2025 a cerca de 300.000oz hacia 2030, incluyendo además los volúmenes de su proyecto Cerro del Gallo ???
BNamericas: Platíquenos, en un marco más general, cuáles son las metas de Heliostar en México: la producción esperada en millones de onzas, en cuántos años creen que se va a aumentar, de cuánto a cuánto, y por qué México es clave en un entorno que ha estado complicado, pero donde parece que ya se ve luz al final del túnel, Y ustedes son un ejemplo.
Encinas: Hemos tenido afortunadamente muy buena relación con las autoridades, pero principalmente cumpliendo con toda la reglamentación que México requiere. Y por eso hemos logrado obtener permisos que anteriormente se veían complicados. Acabamos de obtener permisos que nos permiten tener un crecimiento en las minas operativas en este momento.
En este caso sería San Agustín, en Durango, donde empezaremos el reinicio de operaciones a partir del mes entrante; y en 2026 La Colorada, en Sonora, donde vamos a reiniciar operaciones de tajo, que estaban detenidas desde 2024. Se habían detenido principalmente por la falta de permisos ambientales.
San Agustín en Durango reinicia operaciones el próximo mes, y durante el primer trimestre de 2026 —no tengo la fecha exacta— se reinicia La Colorada.
BNamericas: ¿Reiniciaría producción?
Encinas: Bueno, de hecho La Colorada detuvo operaciones de minado, pero siguió operando con la lixiviación residual, como le llamamos nosotros. Todo el mineral que ya estaba depositado en patios lo empezamos a trabajar, y eso nos ha mantenido a flote hasta finales de 2024. Pero a inicios de 2025 empezamos a manejar stocks de baja ley.
Esto fue una idea del equipo interno de La Colorada y afortunadamente el corporativo apoyó la decisión. Así logramos mantener la operación durante todo 2025 en La Colorada, excediendo los planes de producción de onzas de oro. En San Agustín ha sido el mismo tema. Los precios ayudan, claro, pero la producción en onzas ha sido mayor a la esperada.
BNamericas: En metas de onzas, ¿cuál es la perspectiva hacia 2030? ¿Subir de cuánto a cuánto?
Encinas: Se estima que podamos crecer en 2025 a entre 30.000 y 40.000 onzas producidas entre ambas minas operativas, San Agustín y La Colorada. Y estimamos llegar hasta aproximadamente 300.000 onzas, pero ahí ya tendríamos principalmente el proyecto de Ana Paula. Estimamos que en 2027… sí, 2027.
BNamericas: ¿Y producción en 2028?
Encinas: Por ahí en 2028, así es.
BNamericas: ¿Faltan permisos para Ana Paula en Guerrero o ya está todo listo? ¿Qué está pasando con los permisos?
Encinas: No, los permisos sí los tenemos, pero estamos en una reingeniería del proyecto. Esto porque inicialmente estaba enfocado para ser a cielo abierto y se está modificando a subterráneo.
BNamericas: Hay un mito de que la minería subterránea es más costosa. Explíqueme cómo pudieron hacer esta reingeniería.
Encinas: Bueno, depende cómo lo veamos. Si vamos por costo unitario, mover una tonelada en una mina de cielo abierto es muy barato comparado con una subterránea. El volumen que se maneja en una subterránea es mucho menor que en una mina de cielo abierto.
Sin embargo, en una mina subterránea tenemos la oportunidad de irnos directo sobre el mineral. Entonces, las toneladas que se mueven son toneladas mineralizadas, mientras que en un tajo abierto se mueve mucho material estéril. Es mucho volumen, aunque el costo unitario sea bajo. Y la construcción de una mina subterránea también es más costosa.
El costo unitario sí es mayor, pero da la oportunidad de enfocarse únicamente en la parte valiosa del depósito.
Fuente: Bnamericas |