| El Fideicomiso de Fomento Minero (Fifomi) retomó su papel como brazo financiero del Estado mexicano para impulsar a la pequeña y mediana minería tras años de operar principalmente a través de intermediarios financieros. En 2025, esta institución paraestatal dirigida por Diego Gómez desde finales de 2024 ha otorgado créditos por cerca de 1.000 millones de pesos (US$55 millones), un aumento de 75% frente al año anterior, con énfasis en plantas de beneficio, servicios y proveeduría minera.
En entrevista con BNamericas, Gómez señaló que desde enero de este año el Fifomi suspendió el uso de intermediarios financieros —salvo casos excepcionales— para enfocarse en créditos directos, asistencia técnica y capacitación. La estrategia, dice, busca devolver al Fifomi su función original: servir a la pequeña minería y a la cadena de valor, además de fortalecer alianzas con grandes empresas como Agnico Eagle, Endeavour Silver, Autlán y Peñoles para incorporar a sus proveedores a programas de financiamiento inmediato.
BNamericas: ¿Qué avances destacarías este año en términos de financiamiento y apoyos a las pymes del sector minero?
Gómez: Este año ha sido clave. En enero de 2025 revertimos la política de trabajar principalmente con intermediarios financieros y decidimos que ni un intermediario más, salvo los que demostraran solvencia y un propósito real de apoyar a las pymes mineras. Desde entonces hemos otorgado cerca de 15 créditos directos, por alrededor de 1.000 milones de pesos, a pequeñas mineras y empresas de proveeduría y servicios.
Algunos ejemplos son una planta de beneficio en Zimapan, Hidalgo; proyectos de fluorita en Durango; servicios de minería en Chihuahua, Sinaloa y Nuevo León, y un caso muy interesante en Salinas Victoria, Nuevo León, donde Fundición Máxima aprovecha residuos industriales para producir cobalto, un mineral estratégico a nivel global.
BNamericas: ¿Por qué decidieron regresar a los créditos directos?
Gómez: Porque la pequeña minería había quedado fuera del radar del Fifomi. En los últimos años los créditos directos eran dos o tres al año, y eso no cumple el mandato del fideicomiso. Vimos casos donde empresas privadas, incluso comercializadoras como Trafigura, terminaron financiando a los pequeños mineros porque nosotros no lo hacíamos. Eso generó dependencia y pérdida de control.
Ahora los mineros pueden venir directamente con nosotros, sin intermediarios, y los acompañamos hasta que el crédito se concrete. Hacemos banca de desarrollo real.
BNamericas: ¿Cuáles son los tipos de créditos que manejan actualmente?
Gómez: Manejamos dos: los créditos directos, que llamamos banca de primer piso, y los créditos vía intermediarios, o banca de segundo piso.
No eliminamos del todo a los intermediarios, pero filtramos a los que cumplen con los estándares de transparencia y cumplimiento. En los créditos directos otorgamos financiamiento refaccionario, habilitación o avío, y líneas de cuenta corriente.
BNamericas: ¿Qué medidas tomaron para que estos créditos sean realmente accesibles para los pequeños mineros?
Gómez: Modificamos el manual de crédito. Antes se pedían requisitos absurdos, como estados financieros dictaminados por auditores, cuando se trata de mineros que facturan 800.000 o 900.000 pesos al año.
Ahora aceptamos estados de cuenta bancarios como principal respaldo y capacitamos a nuestro propio personal para entender las realidades del pequeño minero. También actualizamos los criterios para valorar maquinaria usada –que es más del 60% en la minería mexicana– y ahora puede considerarse al 90% de su valor, gracias a la colaboración con Madisa, distribuidor de Caterpillar.
BNamericas: ¿De dónde provienen los recursos que utiliza el Fifomi?
Gómez: Son recursos propios. El fideicomiso fue constituido con aportaciones federales en 1934, pero desde entonces opera con su propio patrimonio. Generamos rendimientos a través de los créditos, inversiones y dividendos de nuestras empresas filiales, como Exportadora de Sal y Baja Bulk Carriers.
Solo en el último año, Baja Bulk Carriers aportó más de US$4 millones en dividendos.
BNamericas: Mencionabas que los créditos directos suman 1.000 millones de pesos. ¿Cómo se compara con 2024?
Gómez: Representa un crecimiento del 75% en financiamiento hacia la pequeña y mediana minería y su cadena de valor. Además, operamos programas de cadenas productivas con grandes mineras —como Autlán, Peñoles, Cemex y Agnico Eagle— que suman otros 400 millones de pesos.
En esos esquemas, las grandes empresas funcionan como aval y los proveedores reciben el pago inmediato de sus facturas, sin esperar 45 o 60 días.
BNamericas: ¿Qué papel juegan las empresas del Fifomi, como Exportadora de Sal y Baja Bulk Carriers, dentro de esta estrategia?
Gómez: Son fundamentales. Exportadora de Sal se volvió 100% mexicana en febrero de 2024, cuando el Fifomi y el Servicio Geológico Mexicano adquirimos el 49% que tenía Mitsubishi Corporation. Esa operación reflejó el convencimiento del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sobre la importancia del Fifomi como brazo estratégico del Estado en la cadena minera. Además, Exportadora de Sal es una mina a cielo abierto, lo cual ayudó a dimensionar la complejidad de prohibir ese tipo de minería en México.
BNamericas: ¿Qué proyectos destacan por su aporte a la sustentabilidad o al valor agregado?
Gómez: Tenemos varios proyectos verdes, como la planta de procesamiento de jales en Hidalgo y el de Fundición Máxima (Nuevo León), que recicla escorias de la industria del acero. También estamos financiando proyectos que reducen la huella ambiental o recuperan minerales estratégicos.
En cuanto al valor agregado nacional, lo que buscamos es que las empresas mexicanas se fortalezcan y tengan capacidad de decisión sobre a quién vender sus concentrados, sin depender de intermediarios o compradores únicos.
BNamericas: ¿Qué papel juega la capacitación en esta nueva etapa del Fifomi?
Gómez: Es una parte esencial. No solo otorgamos financiamiento, sino también capacitación y asistencia técnica gratuita.
Hace poco capacitamos a 150 pequeños mineros carboneros en Sonora, en temas de seguridad y productividad. La formación técnica especializada es algo que ninguna banca comercial puede ofrecer y que ha sido parte del valor histórico del Fifomi desde su origen en 1934.
BNamericas: Ante la transición energética global y la demanda de minerales críticos, ¿están identificando regiones o proyectos con potencial para financiamiento?
Gómez: Sí. Impulsamos proyectos vinculados a minerales críticos principalmente a través del reciclaje de procesos metalúrgicos. Tenemos casos con cobalto, antimonio e incluso litio. Aunque, en mi opinión, hay otros minerales dentro de esta cadena que también son fundamentales.
Apoyamos un proyecto de fluorita y estamos por otorgar un financiamiento de cerca de 250 millones de pesos —poco más de US$12 millones— a un proyecto de oro-cobre. El cobre también es un mineral crítico y forma parte de nuestras prioridades.
Buscamos proyectos alineados con los minerales críticos, las energías limpias y los estratégicos nacionales, como el carbón.
BNamericas: ¿Cómo incorpora Fifomi criterios de sostenibilidad en su evaluación de proyectos?
Gómez: No otorgamos financiamiento a ningún proyecto que no cumpla con los permisos y licencias ambientales, laborales y municipales correspondientes. Cuando detectamos vacíos o falta de acercamiento con las autoridades, acompañamos a las empresas: las llevamos a Semarnat, Conagua y gestionamos directamente sus trámites.
Si un proyecto es viable y sustentable, nos convertimos en sus aliados. En Zimapán, por ejemplo, apoyamos la reactivación de distritos mineros y ayudamos a una empresa con más de 350 empleados a gestionar un permiso de presa de jales.
BNamericas: ¿Cuál es su mensaje para las pymes mineras interesadas en acercarse a Fifomi?
Gómez: Que se acerquen, sin miedo. Financiamos tanto extracción como servicios: rampas, concreto, seguridad, mantenimiento. Tenemos tres empresas acreditadas que brindan servicios en minas, entre ellas INMSO, de Monterrey, cuyo director Norberto Zavala preside el capítulo Nuevo León de la Asociación de Ingenieros de Minas y Geólogos de México.
También apoyamos a Obras Mineras y Tiros del Centro, la empresa que participó en el rescate de los mineros de Pasta de Conchos y El Pinabete. Ese caso fue muy significativo para mí, porque en 2022, cuando era director general de Minas, viví de cerca esa tragedia.
BNamericas: ¿Dónde están viendo las mayores oportunidades de financiamiento?
Gómez: Nuestro interés está en proyectos mineros y empresas de servicios, donde el beneficio es directo. Antes, con intermediarios financieros, colocábamos unos 5.500 millones de pesos al año, pero sin margen de ganancia.
Ahora queremos financiar directamente, sin intermediarios. No segmentamos por mineral; lo importante es una estructura sólida de garantías y conocimiento técnico.
También impulsamos laboratorios para la minería —uno en Chihuahua y otro en Sonora— para que las empresas analicen sus muestras localmente. Incluso estamos evaluando crear un pequeño fondo perdido para cubrir análisis de laboratorio de pequeños mineros, porque esa información es vital para ellos.
BNamericas: ¿Qué alianzas internacionales está explorando Fifomi?
Gómez: Estamos por firmar un convenio con Enami de Chile y hemos hecho una sinergia muy buena con ProChile. Queremos acercarnos a países que han mantenido e incluso mejorado sus prácticas mineras.
Chile es un referente en tecnología y sostenibilidad minera, y para nosotros es clave aprender de su experiencia. Incluso tengo una invitación pendiente para visitar Antofagasta, así que seguiremos fortaleciendo esa colaboración.
Fuente: Bnamericas |