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Una frontera… sin migrantes

Tamaulipas, México.- Ante el casi nulo flujo de migrantes hacia esta ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, los albergues de migrantes están casi vacíos y algunos de ellos han cerrado sus puertas.

El pastor Héctor Silva, administrador de las casas de migrantes “Senda de Vida”, informó que su llamado albergue “Dos” dejó de operar y ahora sólo atienden en el “Uno” porque la escasa presencia de extranjeros, que actualmente no supera las 30 personas, entre las que hay mexicanos que huyeron de sus comunidades por la violencia.

En los últimos años, la situación era contrastante, ya que miles de extranjeros, principalmente venezolanos, haitianos, cubanos y centroamericanos, arribaban a “Senda de Vida” para pedir alimento, cobijo y asesoría para realizar su trámite de asilo humanitario.
Las oleadas eran tan intensas que los migrantes debían vivir en campamentos improvisados afuera de los albergues, en parques públicos, en la orilla del Río Bravo y hasta en banquetas.
Sin embargo, el regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, en enero pasado, acabó con este flujo con su política antimigrante, que incluyó la cancelación del programa de asilo humanitario vía la app CBP One.

“Los hermanos”, dijo Silva, “han entendido que la situación ahora no es conveniente para cruzar”.
El defensor de los derechos humanos explicó que los migrantes han optado por moverse a otras ciudades de México e, incluso, han regresado a sus países en espera de mejores años para buscar el “sueño americano”.

A diferencia de la migración tradicional, estos extranjeros buscan cruzar a Estados Unidos con sus familias y bajo la figura de asilo humanitario.
En tanto, el ex Asilo de Ancianos y La Casa del Indigente, que entre el 2020 y el 2023 llegaron a estar repletas de extranjeros, haitianos principalmente, ahora están vacíos y ayudan en la alimentación de mexicanos en condición vulnerable.
Incluso la organización Médicos Sin Frontera anunció a finales de septiembre que se retiraba de Tamaulipas y se concentraría en ayudar a extranjeros varados en el centro y sur del País.
El único albergue que mantiene actividad constante es la Casa del Migrante de Nuestra Señora de Guadalupe, que administra la Iglesia Católica.
Registra Matamoros una migración ‘cero’

Entre el 2020 y el 2023, esta ciudad fronteriza se convirtió en uno de los epicentros de las oleadas migratorias en la frontera de México con Estados Unidos.
Las imágenes de miles de extranjeros llenando albergues y hasta calles, e incluso cruzando sin documentos el Río Bravo para pedir asilo humanitario, le dieron la vuelta al mundo.
Ahora, en los primeros ocho meses del Gobierno de Donald Trump, el arribo de migrantes que buscan el “sueño americano” prácticamente se redujo a cero en Matamoros.
De acuerdo con Gladys Cañas, presidenta de la asociación civil “Ayudándoles a Triunfar”, los albergues para migrantes actualmente sólo atienden a un pequeño grupo de extranjeros que se quedó varado tras la cancelación de asilo estadounidense por parte de Trump.
“Son migrantes que ya estaban aquí”, dijo Cañas, “no están llegando migrantes, en el año han sido muy pocos los que llegaron, y fue a principios de año, porque (todavía) tenían citas en Estados Unidos para ver lo de su trámite de asilo”.
La defensora de los derechos humanos dijo que, en promedio, en los tres albergues con los que cuenta Matamoros-San Juan Diego, San Juan y Alfredo Pumarejo- se atiende apenas a unos 200 migrantes.
La mayoría, detalló, es de Honduras y Venezuela, que están tratando de regularizar su situación migratoria en México.
“Muchos están tratando de regularizar su situación migratoria”, explicó, “otros están aquí porque ya tienen su trámite y acuden al Instituto Nacional de Migración a firmar cada 10 días”.
Entre estos extranjeros hay madres solteras con hijos menores de edad y familias completas.
Sin embargo, muchos migrantes han optado por regresar a sus países de origen o están en proceso de ello.
Tal es el caso, ejemplificó, de 10 ciudadanos venezolanos que permanecían en Matamoros en busca de asilo en Estados Unidos, pero, al ver las nulas posibilidades de lograrlo, pidieron su retorno a Venezuela.
Añadió que las cifras de mexicanos que son repatriados por esta frontera promedian entre 200 y 400 migrantes por día, quienes rápidamente son llevados a sus comunidades de origen en el interior del País con ayuda del Gobierno federal.
Deporta EU 30% menos mexicanos

Aunque la amenaza de redadas migratorias del Presidente Donald Trump hacía temer una deportación récord de mexicanos y extranjeros, las repatriaciones por la frontera de Tamaulipas registran una baja del 30 por ciento, contrario a lo que se pronosticaba.
Juan José Rodríguez, director del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM), dijo que los tres mega-albergues federales establecidos en Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo para atender una posible oleada de repatriados han estado prácticamente medio vacíos con el Gobierno de Trump.
Incluso, el centro de Nuevo Laredo se cerró y se trasladó a Tabasco.
“Históricamente es la repatriación más baja que ha habido desde hace muchos años”, dijo Rodríguez. “Traemos un 30 por ciento menos de lo que fue el año pasado.
“El año pasado cerramos con 50 mil personas repatriadas por nuestra frontera tamaulipeca”, añadió, “ahorita estamos calculando alrededor de 35 mil a 45 mil personas en lo que va a cerrar el 2025”.
El funcionario estatal admitió que no encuentra una explicación a que hayan caído las deportaciones.
“No es la repatriación masiva que se esperó a partir del 20 de enero que empieza el Gobierno de Trump”.
En Reynosa, Segismundo Doguin, delegado del Instituto Nacional de Migración (INM), coincidió en que en los últimos meses están casi vacíos los albergues abiertos para recibir a deportados, pero que no se contempla cerrar los centros.
En el Centro de Atención a Migrantes se señaló que diariamente llegan entre cinco y 10 repatriados, y que rara vez suman 20 en un día.
Doguin Martínez explicó que la mayor parte de los mexicanos repatriados prefiere irse a sus ciudades de origen.
Luis Lauro Reyes, delegado de la Secretaría del Bienestar, dependencia federal a cargo formalmente del Centro, dijo que el albergue seguirá operando, pese al bajo flujo de repatriados.

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