La industria cárnica de Nueva Zelanda proyecta un 2025 con señales positivas pese a riesgos globales

La presidenta de Beef + Lamb New Zealand (B+LNZ), Kate Acland, aseguró que las perspectivas para la próxima temporada son favorables, gracias a la sólida demanda internacional y a la oferta mundial limitada de carne roja.
A pesar de una ligera caída en los volúmenes exportados, se espera que los ingresos de las exportaciones de carne roja de Nueva Zelanda aumenten en 1.400 millones de dólares, alcanzando los 10.500 millones en 2024-25. Para la temporada 2025-26, las ventas externas se mantendrían prácticamente estables, con una leve reducción del 0,5 %.
Acland destacó que la menor oferta ovina prevista en Australia y la fuerte demanda en Estados Unidos sostendrán los precios, mientras que los productores neozelandeses generarían alrededor de 7.200 millones de dólares en valor en sus explotaciones, con un gasto diario cercano a 15,5 millones de dólares en bienes y servicios.
No obstante, advirtió sobre factores que podrían restar competitividad:
-
El arancel del 15 % en EE.UU., que podría reducir hasta en 500 millones las ganancias del sector.
-
La presión de la industria ovina estadounidense para endurecer medidas comerciales.
-
La investigación china de salvaguardia sobre la carne vacuna.
-
La apreciación del dólar neozelandés.
-
La pérdida de tierras agrícolas por el avance de la forestación para carbono.
B+LNZ calcula que la forestación ya ha restado cerca de 2.000 millones de dólares en exportaciones en los últimos cinco años, y que, de continuar la tendencia, para 2050 Nueva Zelanda podría perder hasta 36.000 millones en ventas de carne roja, debilitando su resiliencia económica y la generación de empleo rural.




