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Siempre listos para ayudar: el trabajo incansable de los bomberos de Ciudad Juárez

Desde la Estación Número 5 del Departamento de Bomberos, ubicada sobre la calle Carlos Amaya, seis hombres están listos las 24 horas del día para responder al llamado de auxilio de una frontera que nunca deja de enfrentar emergencias.

Bajo el mando del sargento Sergio Alfredo Ortiz, con 21 años de servicio, los elementos atienden entre tres y diez servicios diarios que van desde rescatar un gato atrapado en un árbol o un automovilista prensado, hasta combatir incendios en viviendas, maquiladoras, bodegas y centros de acopio, controlar fugas de gas, atender explosiones y salvar personas electrocutadas o atrapadas.

Esta labor silenciosa y muchas veces anónima, no sólo representa una de las profesiones de mayor riesgo, sino también uno de los mayores motivos de orgullo para Ciudad Juárez, mientras insisten en un mensaje para toda la comunidad: respetar el paso de las unidades de emergencia y hacer de la prevención la principal herramienta para salvar vidas.

“Somos seis en total. Aquí todos hacemos de todo; cocinamos, damos mantenimiento a la estación, recibimos capacitación y cuando entra un reporte salimos inmediatamente. Todos participamos en las emergencias”, explicó.

Además de dirigir al personal, el sargento Ortiz está a cargo de la máquina extintora número 23, mientras que el sargento Daniel Morales opera la cisterna número 24. Ambos vehículos representan la primera línea de respuesta para una amplia zona del poniente de la ciudad.

Una vocación para servir
Convertirse en bombero no depende únicamente de la fuerza física, afirma el sargento. Los nuevos elementos reciben capacitación constante tanto en teoría como en prácticas bomberiles, porque cada emergencia exige conocimientos técnicos, rapidez para tomar decisiones y, sobre todo, una enorme vocación de servicio.

Y es que, la imagen del bombero apagando incendios representa apenas una parte de su trabajo cotidiano. El sargento Ortiz explicó que los servicios abarcan cualquier emergencia imaginable.

“Atendemos desde el gatito arriba de un árbol o un perrito atrapado en una alcantarilla hasta incendios en bodegas, maquiladoras, centros de acopio, accidentes carreteros, personas prensadas, electrocutadas, ahogadas o aplastadas”.

Tan sólo la Estación Número 5 registra entre tres y diez servicios diarios, dependiendo de la temporada.

Durante el verano aumentan las fugas de gas provocadas por la sobrepresión y los incendios ocasionados por las altas temperaturas. Cuando llegan los fuertes vientos abundan los reportes por postes caídos, árboles derribados, láminas desprendidas y cortocircuitos.

En invierno, en cambio, los incendios en viviendas incrementan debido al uso de calentones, sobrecargas eléctricas y conexiones improvisadas.

“Todo el año tenemos mucho trabajo. Cambian los tipos de emergencias según la temporada, pero nunca deja de haber servicios”, afirmó el sargento.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Después de atender miles de emergencias durante más de dos décadas, el sargento resume la mayor enseñanza de su carrera en una sola frase: “La madre de la seguridad es la prevención”.

Explicó que muchas tragedias podrían evitarse con acciones sencillas. En los automóviles, por ejemplo, recomienda revisar periódicamente frenos, neumáticos, luces y condiciones mecánicas.

En los hogares insiste en evitar las llamadas “mexicanadas”: reparaciones improvisadas en instalaciones eléctricas o de gas realizadas únicamente para ahorrar dinero.

“Muchas veces encontramos que una fuga la taparon como pudieron cuando lo correcto era cambiar toda la instalación. Después demostramos que precisamente por ese trabajo improvisado fue que ocurrió el incendio”.

La máquina 23 y la cisterna 24: las aliadas contra el fuego
La icónica máquina extintora número 23, que cientos de juarenses observan recorrer diariamente el poniente de la ciudad, funciona como una motobomba equipada con 4 mil litros de agua.

Su tarea consiste en impulsar agua a presión mediante diferentes líneas para atacar directamente el incendio.

Sin embargo, cuando el fuego supera esa capacidad entra en acción la cisterna número 24, una pipa con 15 mil litros de agua cuya función es abastecer continuamente a la máquina para que el combate al incendio no se detenga.

“Si sé que con mis cuatro mil litros no voy a controlar completamente el incendio, inmediatamente pedimos apoyo de la cisterna para no dejar que el fuego vuelva a levantarse”.

Durante muchos años los bomberos se abastecían de la red de hidrantes instalada en la ciudad. Sin embargo, hoy, esa realidad ha cambiado.

El sargento Sergio Ortiz lamentó que buena parte de los hidrantes se encuentren fuera de servicio debido al deterioro de las antiguas tuberías.

“Muchos hidrantes ya no tienen agua o están fuera de servicio porque la infraestructura es muy vieja. Darles mantenimiento implica escarbar, cambiar tuberías y hacer inversiones muy grandes. Por eso ahora dependemos mucho más de las cisternas”.

El reto a la hora de apagar los incendios es amplio, ya que no todos son iguales; mientras el cartón o el plástico suelen extinguirse con relativa rapidez, existen materiales que representan un reto completamente distinto.

“Lo más complicado son los combustibles como diésel, gasolina o aceites, tanto vegetales como automotrices. Esos incendios requieren enfriar el combustible y encapsularlo para evitar que vuelva a prender”.

Este tipo de siniestros suele presentarse en talleres mecánicos, bodegas o establecimientos donde se almacenan combustibles.

La Estación Número 5 cubre una extensa zona del poniente de Ciudad Juárez. Su jurisdicción comprende desde la Panamericana, todo el sector poniente, la zona de Trepachangas e incluso Los Kilómetros.

Cuando otra estación se encuentra atendiendo una emergencia, cualquier unidad puede desplazarse para cubrir otra zona y evitar que la ciudad quede desprotegida.

Quienes integran el Departamento de Bomberos saben que cada minuto puede representar la diferencia entre la vida y la muerte, por ello, el sargento Sergio Ortiz, hizo un llamado a los automovilistas para fortalecer la cultura vial y respetar el paso de las unidades de emergencia, ya que ceder el paso no es solamente una obligación legal; puede significar que una familia recupere a un ser querido.

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