Pecuaria

Industria cárnica de Nueva Zelanda pide abrir mercados y reglas claras al nuevo Gobierno

El sector de la carne roja de Nueva Zelanda elevó su agenda estratégica rumbo al cambio de administración, al exigir mejores condiciones de acceso a mercados internacionales y mayor certidumbre regulatoria para sostener su crecimiento.
Las organizaciones Beef + Lamb New Zealand (B+LNZ) y Meat Industry Association (MIA) presentaron su manifiesto electoral 2026, donde establecen nueve prioridades clave para fortalecer la producción y exportación de carne vacuna y ovina de pastoreo.
El acceso comercial encabeza la lista. El presidente de MIA, Nathan Guy, advirtió que el contexto global, marcado por el proteccionismo, obliga a reforzar los acuerdos de libre comercio, con especial atención en mercados emergentes como India.
En el plano interno, el sector considera prioritaria la reforma de la Ley de Gestión de Recursos (RMA), al ser el marco que regula gran parte de la actividad productiva. La presidenta de B+LNZ, Kate Acland, subrayó la necesidad de reglas más ágiles que permitan crecer sin comprometer el entorno.
En materia ambiental, los productores demandan estabilidad en los objetivos climáticos entre gobiernos, argumentando que los cambios constantes afectan la planeación a largo plazo. Destacan que, desde 1990, la industria ha reducido en 32% sus emisiones de gases de efecto invernadero.
La seguridad energética también figura entre las principales preocupaciones. El sector solicita ser considerado industria esencial ante posibles restricciones de combustible, debido al impacto que tendría cualquier interrupción en el bienestar animal, el empleo y las exportaciones.
Además, el manifiesto impulsa la formación de talento mediante la inclusión de la agricultura en los programas educativos, así como el fortalecimiento de la innovación y la atracción de mano de obra calificada.
Actualmente, la industria cárnica neozelandesa genera más de 12,600 millones de dólares en exportaciones anuales, aporta 15,400 millones al PIB y sostiene alrededor de 121,000 empleos, destinando cerca del 90% de su producción a mercados internacionales.
Con esta agenda, el sector busca consolidar su competitividad global en un entorno cada vez más exigente y cambiante.

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